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caminos religiosos: Trata de personas; el Papa: hipócrita quien “consume” y quien se escandaliza y luego colabora

Francisco: «La doble cara de la gente impide una lucha o que se acabe con el problema». El “bullying”, la pornografía, «la eutanasia oculta» de los ancianos abandonados. «Algunos comentarios ensucian a los migrantes»

 

«Hace algunos meses vi en el periódico un título, una pequeña ciudad de Italia decía: “Esta es la ciudad en la que ha habido más violaciones este año, y el 40% de los violadores fueron migrantes”. ¡Una manera para ensuciar a los migrantes! ¿Y el 60% restante, quiénes eran? ¡Italianos! Hay una manera de presentar las cosas que te cambian la verdad». Lo dijo el Papa en el diálogo que sostuvo con algunos de los que participan en la Jornada Mundial de reflexión en contra de la Trata de personas. Francisco afrontó muchos temas: desde el acoso escolar hasta la pornografía en la red, pasando por la «eutanasia oculta» de los ancianos abandonados. El Pontífice argentino denunció la «hipocresía» que rodea la trata de personas, utilizadas como esclavas en el trabajo o de las chicas que son obligadas a prostituirse. El Papa apuntó el dedo contra los «consumidores». También expresó gratitud por todas las parroquias y casas de religiosos que han acogido su llamado de abrir las puertas a los migrantes.

El Papa Francisco respondió a las preguntas de un grupo de más de un centenar de jóvenes y miembros de asociaciones de diferentes países; había algunos migrantes que fueron víctimas de la trata, pero todos ellos están comprometidos en las iniciativas vinculadas con la Jornada Mundial contra la Trata, que fue el jueves pasado, en la memoria litúrgica de la santa sudanesa Josefina Bakhita. Hace algunos días el Papa denunció, recibiendo a los miembros del llamado “Grupo Santa Marta”, promovido desde 2014 por la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, la explotación sexual, animada y tolerada por la sociedad.

«Muchas veces los migrantes son ensuciados por los comentarios», dijo Francisco, que iba alternando en sus respuestas textos preparados e improvisaciones. «Hay una manera para promover y crear espacios de encuentro, por este motivo he pedido que se abrieran las parroquias a la acogida. Hay que reconocer el gran compromiso en respuesta mi llamado. ¡Gracias! Muchas parroquias, muchas escuelas, muchas casas religiosas han abierto sus puertas. Les agradezco mucho. Es un buen camino. Les pido a todos ustedes que están presentes hoy aquí que obren a favor de la apertura al otro, sobre todo cuando ha sido herido en la propia dignidad. Conviértanse en promotores de las iniciativas que sus parroquias puedan alojar. Ayuden a la Iglesia a crear espacios para compartir experiencias e integración de fe y vida».

Con respecto al tráfico de personas, dijo el Papa, «hay mucha ignorancia. Pero a veces parece que también hay poca voluntad para comprender el alcance del problema. ¿Por qué? Porque toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos da vergüenza. A un país que lleva a cabo o permite la trata no le gusta que salga a la luz, porque se avergonzaría: el problema de la trata se encubre. Hay personas que, a pesar de conocerlo, no quieren hablar de ello porque se encuentra al final de la “fila del consumo”: hay empresarios que alquilan chicos para el trabajo esclavo y hay consumidores que van con las chicas no libres, esclavas, porque esas chicas cuando vuelven a casa del padrote, el jefe, deben pagar tanto al día: para esta gente que va a explotar estas cosas no es conveniente que el problema de la trata salga a la luz. Se necesita valor».

«También hay hipócritas que se escandalizan: “Pero, mira qué problema, a qué hemos llegado, esto es una vergüenza”. Y luego colaboran con el trabajo esclavo, lo permiten, colaboran con la esclavitud de las chicas. Esto es terrible: la hipocresía de las personas, la hipocresía social. Jesús, en el Evangelio, condena fuertemente esta hipocresía. Muchas veces le decía a los dirigentes: hipócritas, hipócritas. La doble cara de la gente impide una lucha o que salga a la luz todo el problema. Y las personas que estudian se escandalizan. Yo –prosiguió el Pontífice argentino– estoy leyendo en el último número de la revista “Vida Nueva” un artículo sobre los menores de edad que llegan a España solos y todo lo que sufren. Chicos que han llegado para ser libres trabajan todo el día por unos centavos, pagan la libertad con la esclavitud y muchas cosas de las que huyen las pagan con la esclavitud. Alguien ha tenido el valor de escribir estas cosas, pero muchos otros las cubren, y acusan a las personas en lugar de ver el verdadero problema».

«Yo he hablado con uno que me dijo que venía de Eritrea y que para llegar a Italia se había tardado tres años y un poco más», contó el Papa. «Fue vendido cinco veces. Lo tomaban, lo explotaban y lo vendían como esclavo. Al final llegó. Muchos son así. Por ello es importante el papel que los jóvenes que ya se han encontrado con la criminalidad organizada pueden jugar para identificar los peligros y ayudar a que los demás los eviten».

Frecuentemente, subrayó el Papa, son parientes y amigos los que favorecen la trata de una persona. «Aquí a Italia –continuó Bergoglio– una chica llegó, desde su país engañada por una señora muy católica de su país, para estudiar, para hacer no sé qué cosas… confió y los hombres de la trata la estaban esperando en el aeropuerto. Y la metieron a la cadena de la prostitución hasta cuando algunos que la habían escuchado la liberaron y la llevaron a una casa en donde el jefe era una monja. Y esta joven vio a la monja y quería huir, porque había sido una mujer muy católica la que la había engañado y la que la había esclavizado. Y la pobre monja tuvo que usar mucha bondad para convencerla y al final logró liberarse».

Los jóvenes «son más abiertos, menos esclavos del sistema todavía. Los jóvenes no tienen nada que perder y dicen lo que les llega a la boca, dicen cosas que ponen en grandes dificultades a los grandes. Como los niños, que siempre dicen la verdad, y muchas veces hacen que sus padres pasen vergüenzas. La libertad de los jóvenes y de los niños de decir las cosas como son es muy importante», continuó el Papa. También subrayó que «los jefes a menudo huyen a la justicia y cuando hay una investigación los que pagan son los que están en la mitad de la cadena. En Argentina los llaman “perejiles”, que son los que se usan para darle de comer a los grandes explotando a los pequeños».

Pero Francisco también advirtió sobre algunos peligros típicamente juveniles. «Las redes sociales representan, sobre todo para los chicos, una oportunidad de encuentro que puede parecer no tener fronteras», pero «tú –prosiguió dirigiéndose a uno de los presentes– puedes usar la comunicación virtual para cosas buenas o para la pornografía, pero la decisión está en tu corazón y si tú eliges mal, cuidado, porque el resultado será muy feo, tu corazón se volverá líquido, movido adelante y atrás por el aire, por el viento, y sin consistencia».

El Papa volvió a reflexionar sobre la «cultura del descarte»: «Hay gente descartada por la pobreza, por las necesidades, por las enfermedades. Pero, ustedes saben que ahora se descarta la gente como se descarta el papel usado, se descartan los niños: es mejor que no vengan, y así vemos un invierno demográfico terrible. Se descartan los ancianos, porque estorban. Yo he visto en algunos países ancianos abandonados, “descartados” en una de esas que llaman casa de “reposo”, sin medicinas, o con la mitad de las medicinas. Esto se llama eutanasia oculta. No producen –denunció–, son descartados. Se descartan los más pobres, porque cuando eran niños no fueron bien alimentados y no tendrán la posibilidad para salir adelante, pero se las arreglan como pueden… la droga de plástico comienza así y luego vas a las demás drogas. Es mucha gente para la esclavitud. Pero –continuó el Papa– está el acoso escolar, la agresividad contra quien considero despreciable y descartable. En sus escuelas comienza el mal. “A este vamos a darle de palos, porque es gordo; burlémonos del otro, porque es así…”. Esta agresividad que mata es la base de todos estos problemas. Este es el descarte, respiramos este aire y se comprende que se facilita el mundo de la esclavitud y de la trata».

Según el Papa, la respuesta a la criminalidad organizada protagonista de la trata es «crear oportunidades para un desarrollo humano integral, comenzando con una educación de calidad desde la primera infancia, creando sucesivamente oportunidades de crecimiento mediante el empleo. Educación, trabajo, por este camino no se yerra: y no es algo moderno, piensen en los últimos años del siglo XIX, en el Piamonte don Bosco vio a los chicos de la calle sin educación, sin trabajo, y se dio cuenta de que estos chicos al final se perdían. Y, ¿qué fue lo que hizo? Los oratorios, las escuelas, los talleres para dar trabajo, oficios… Este es el camino: educación. Escuché hace poco una frase: la educación es hoy el nombre de la paz, y también el nombre del desarrollo. Nunca más niños sin educación. Este es el primer paso: los preparamos para que se defiendan de la explotación futura, o serán esclavos».

Con respecto a los jóvenes, el Papa Francisco recordó que el próximo 19 de marzo se llevará a cabo un encuentro en vista del Sínodo de octubre. El Pontífice respondió a una chica que preguntaba cómo poder ser protagonistas en la Iglesia: «Llama al cardenal Baldisseri y a monseñor Fabene (secretario y subsecretario, respectivamente, del Sínodo, ndr.) de mi parte y diles que quieres participar». «Háblales de mi parte», repitió, explicando que participarán en el Sínodo de octubre una decena de jóvenes, mientras que en este encuentro pre-sinodal «habrá 350 jóvenes y allí se hará todo el trabajo de reflexión».

Francisco concluyó el encuentro con una oración común. La que introdujo el encuentro fue sor Gabriella Bottani, coordinadora internacional de la asociación “Talitha Kum”, la red internacional de la vida consagrada en contra del tráfico de personas, que, además, coordina el mismo Comité para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión. «Sabemos», dijo la religiosa al Papa, que los pobres, los enfermos, los explotados, las víctimas de la trata y las poblaciones migrantes «también habitan en su corazón. Muchos han sido sus gestos y acciones que lo han demostrado. Gracias por esta su valentía profética que nos sostiene en nuestro compromiso a favor de todos los que sufren por la explotación y la injusticia: son los predilectos de Dios». La religiosa subrayó, además, que «este año el comité internacional para la Jornada decidió dirigirse particularmente a los jóvenes, puesto que 2018 será, con el Sínodo, un año dedicado a ellos».

Fuente: http://www.caminosreligiosos.com/trata-personas-papa-hipocrita-quien-consume-quien-escandaliza-luego-colabora-n-1527263.html