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Entrevista a Rebeca Grynspan, Candidata al Cargo ONU Mujeres

08jul

¿Qué la motiva a ser Directora Ejecutiva de ONU Mujeres?

Me apasiona la misión de ONU Mujeres! Es una de las decisiones más importantes que la ONU haya adoptado en las últimas décadas. Realmente creo que el logro de la igualdad de género, los derechos de las mujeres y de las niñas y el empoderamiento de las mujeres es el desafío que define a nuestra década. Es la premisa y el motor para el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad, la democracia y los derechos humanos. Ha sido un objetivo difícil de alcanzar y la realidad de la discriminación de género y de las desigualdades de género influyen en la vida de cada mujer y niña en el mundo. Creo que el acontecimiento más importante del siglo 20 (un siglo violento después de todo), fue la adopción de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) (seguido de Beijing y la resolución 1325 del CS). Y ambas son el resultado de un movimiento de base y popular y de la movilización de las y los ciudadanos del mundo, y en el caso de la CEDAW y la creación de ONU Mujeres, de la movilización de las mujeres del mundo. No hay verdadero progreso posible en el desarrollo humano sin la inversión en las mujeres y las niñas, sin el cumplimiento y respeto de sus derechos y sin su participación como protagonistas y agentes de cambio en los niveles nacional, regional y global.

¡Comparto profundamente estos valores y considero que la ONU constituye una organización central si queremos tener éxito!

He dedicado mi vida profesional a la causa del Desarrollo y la Igualdad de Género. He sido profesora, investigadora, líder a nivel nacional e internacional, funcionaria y política. En cada uno de estos roles, he trabajado incansablemente para promover el programa de desarrollo humano y sostenible, la protección de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza y todas las formas de discriminación y desigualdad, la construcción de las condiciones para que todos los pueblos del mundo puedan vivir en paz y con dignidad y para la comprensión de que la igualdad de género y el empoderamiento de género es la clave para lograr todo lo anterior.

He utilizado este conjunto de capacidades en mi carrera dentro de la ONU. He combinado mi liderazgo y mis capacidades de administración y de gestión de la gente sin dejar de construir mis capacidades analíticas e intelectuales y no perdiendo de vista nunca la misión con la cual estamos comprometidas/os, es decir, la defensa de los valores que siempre me inspiraron y que la ONU representa.

Traigo la determinación, el compromiso y la energía para movilizar aún más acciones y recursos a favor de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Haré todo lo que pueda para que todas las niñas y las mujeres puedan vivir libres del miedo, con libertad y dignidad.

Me comprometo a continuar el trabajo de Michelle Bachelet para fortalecer a la ONU Mujeres como la organización líder, dinámica y fuerte, de las mujeres y las niñas a nivel mundial, brindándoles a ellas mecanismos de la ONU para que sus voces sean más fuertes en los ámbitos mundial, regional y local.

ONU Mujeres constituye un hito histórico en la ONU, creada con el apoyo de todos los gobiernos, lo que representa un paso clave en la aceleración de los objetivos de la Organización en materia de igualdad de género y de empoderamiento de las mujeres.

Por todas estas razones, estoy realmente segura de que poseo la pasión, el compromiso, el conocimiento, el liderazgo, la capacidad de potenciar las alianzas a través de diferentes sectores y las habilidades políticas y de gestión necesarias para seguir consolidando lo que ya se ha logrado, y llevarlo hacia una etapa superior.

¿Qué experiencia de trabajo por los derechos de las mujeres y la igualdad de género le aportaría Ud. al cargo de Directora Ejecutiva de ONU Mujeres?

Además de las experiencias personales que como mujer he tenido en mi vida, en mi trayectoria profesional, he creído y comprendido muy tempranamente en la centralidad de la perspectiva de género en la agenda del desarrollo. Siendo economista de formación, no pensé en el género y la economía al estudiar mi primer título. Fue a partir de mis estudios de Desarrollo en Sussex que los temas de género comenzaron a emerger. Pero el gran punto de inflexión en cuanto a mi enfoque y compromiso con la igualdad de género se produjo durante el gobierno de Oscar Arias en Costa Rica, cuando fui nombrada Viceministra de Hacienda. El gobierno decidió presentar un proyecto de ley al Parlamento sobre la igualdad de género estableciendo cuotas políticas, medidas enérgicas para combatir la violencia contra las mujeres e igualdad de acceso a los bienes y políticas públicas (Costa Rica aprobó la ley en 1990). El debate en torno a la formulación y a la posterior aprobación de la ley ha sido muy esclarecedor. Las propuestas iniciales y el empuje y la energía para alcanzarlas provinieron de los movimientos de mujeres. Esta fue la experiencia que me abrió los ojos y cambió mi forma de ver el desarrollo, las políticas públicas, la práctica y la teoría económica.

Después de salir del Gobierno acepté dirigir un proyecto de investigación sobre mujeres productoras de alimentos en América Central. El trabajo produjo los primeros datos disponibles (y durante mucho tiempo los únicos) acerca de la contribución de las mujeres a la producción de alimentos en la región y permitió comenzar un diálogo activo con los ministros y los ministerios de Agricultura para cambiar sus prácticas y con el Instituto de Estadística para cambiar sus mediciones. La invisibilidad de las contribuciones de las mujeres al desarrollo no sólo en el ámbito doméstico sino también en el productivo condujo a mi compromiso inicial con las increíbles y valiosas contribuciones de la economía feminista. Más tarde, me puse a investigar y publicar sobre esta materia e incorporé el empoderamiento económico de las mujeres como una parte clave de la agenda.

Luego de este esclarecedor período, en 1994, tuve el privilegio de ser elegida por el pueblo de mi país como su Vicepresidente desde 1994 hasta 1998. Ser mujer (la segunda mujer en ser elegida en esa posición) constituía a la vez un reto y una experiencia de aprendizaje. Era muy consciente de que me había convertido en un modelo para las muchas mujeres jóvenes que vendrían después de mí, y sabía que era capaz de cumplir con eso, no sólo por mis propios esfuerzos, sino por la lucha que muchas mujeres antes que yo habían llevado con esfuerzo para hacer avanzar los derechos de las mujeres, tanto en Costa Rica, como América Latina, el Caribe y el resto del mundo.

Como Vicepresidenta, tuve la oportunidad de coordinar la creación e implementación del Plan Nacional contra la Pobreza de Costa Rica con la participación de todos los organismos oficiales y organizaciones de la sociedad civil. En el marco del Plan Nacional contra la Pobreza llegó a crearse el primer programa dirigido a las mujeres jefas de hogar. Este programa fue posteriormente aprobado como ley nacional a través de un proyecto de ley nacional.

El Plan Nacional comprendía no sólo acciones a favor de las mujeres que viven en la pobreza, sino también una sección entera para combatir la discriminación, no sólo la pobreza, y avanzar así hacia el cumplimiento de la Ley de Igualdad de Género aprobada en 1990, por lo que los acciones y programas en pos de la lucha contra las desigualdades de género en términos más generales fueron incluidos. A través del Instituto de la Mujer (INAMU), pude promover la designación de puntos focales de género en todos los ministerios y dependencias gubernamentales para la ejecución del plan nacional de igualdad de género que cubría todos los ministerios e instituciones. Durante mi mandato como Vicepresidenta, también representé al país en el Consejo Social de América Central, dónde también se desarrolló un plan para el empoderamiento de las mujeres.

Después de haber servido en el gobierno, continué mi trabajo como investigadora y comencé mi carrera en la ONU como Directora de la oficina subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en México. A partir de ahí hemos logramos hacer una gran contribución a la labor de la CEPAL sobre la igualdad de género. He podido participar personalmente, invitada por el UNIFEM, en una de las iniciativas estadísticas más sofisticadas que he visto en la región con el Instituto Mexicano de Estadística, y pude comenzar un trabajo más de fondo sobre las políticas de conciliación entre el trabajo, la familia y la economía del cuidado. También me comprometí muy fuertemente con el movimiento de mujeres indígenas, especialmente en relación con los ODM y me asocié considerablemente con las organizaciones de la sociedad civil y  UNIFEM.

Como Subsecretaria General y Administradora Asociada del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), he ocupado el puesto de Presidenta del Comité directivo y de aplicación sobre cuestiones de género (GSIC, por sus siglas en inglés), un mecanismo corporativo de alto nivel responsable de diseñar y asegurar el cumplimiento de la estrategia relacionada al tema del género y la igualdad en el PNUD. Este Comité ha promovido la igualdad de género a través de la integración de la programación dentro de la organización, también à través de la implementación y el seguimiento del “indicador de género”; una herramienta institucional que permite a las diferentes unidades de la organización rendir cuentas en cuanto a sus logros en materia de paridad de género. La otra tarea del GSIC es la paridad de género dentro de la organización, tema que hemos logrado hacer avanzar mucho, especialmente a nivel del o de la Representante Residente (RR) / Coordinador-a residente (CR). Puedo afirmar, sin dudarlo que el PNUD fue la agencia que ha presentado para su evaluación, a la mayor cantidad de mujeres para poder convertirse en RR / CR, y que ha sido la agencia en presentar más candidatas y en elegir más mujeres RR / CR de todo el sistema. Los logros del GSIC son presentados cada año a la Junta Ejecutiva del PNUD y se pueden consultar en: www.undp.org/execbrd/. También soy presentadora y ponente en temas de género en la Junta Ejecutiva del PNUD.

Mis esfuerzos junto con los del equipo de género para defender, apoyar y mejorar el enfoque programático y la innovación intelectual en este ámbito dentro de la organización han sido ampliamente reconocidos, aunque, como siempre digo, cada logro tiene que ser defendido porque cualquier distracción de la tarea puede convertirse muy rápidamente en un retroceso de los logros obtenidos.

Como Subsecretaria General de la ONU y Directora Regional del PNUD para América Latina (ALC), he creado la primera unidad de género regional, y el programa de género para ALC en el marco del Programa Regional aprobado por el Consejo. Algunos de los temas tratados fueron los siguientes: un informe realizado junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) – el primero en ser presentado ante el Consejo de Administración de la OIT – sobre el equilibrio entre trabajo y familia; un proyecto sobre la “pobreza de tiempo” y una propuesta sobre cómo integrarla para lograr una medición distinta de la pobreza; la creación de un sello de calidad en las empresas privadas que se ajusten a las prácticas de igualdad de género, que hoy en día se ha expandido como una buena práctica en otras regiones y que se está aplicando en las oficinas nacionales dentro del PNUD; el primer proyecto para trabajar con mujeres afro-descendientes; y una gran participación en la campaña UNITE de la Secretaría general para poner fin a la violencia contra las mujeres, junto con el resto del sistema de la ONU. Durante mi mandato como Directora Regional, he aumentado de 18% a casi 40% el número de mujeres designadas como Representantes Residentes del PNUD y como Coordinadoras Residentes de la ONU en la región.

¿Cuál es su visión para el futuro papel que puede desempeñar ONU Mujeres en la promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género en todo el mundo?

ONU Mujeres puede lograr muchas cosas, pero no de forma aislada, tiene que asociarse no sólo con otros organismos, sino también con los dinámicos movimientos feministas y de mujeres así como con las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo para presionar a los gobiernos y transformar las sociedades. A nivel programático, creo que las prioridades de ONU Mujeres han sido ya bien establecidas. Permítanme nombrar nuevamente estas prioridades y enfatizar mis propuestas:

1) Expandir las voces, el liderazgo y la participación de las mujeres, 2) Eliminar la violencia contra las mujeres, 3) Fortalecer la implementación de la agenda de paz y de seguridad de las mujeres, 4) Aumentar la autonomía económica de las mujeres, 5) Hacer que las prioridades en materia de igualdad de género sean esenciales en los planes, presupuestos y estadísticas nacionales, locales y sectoriales; 6) Apoyar los informes de la CEDAW y fomentar la capacidad nacional para aplicar esta Convención.

Poniendo énfasis en lo siguiente:

  1. Creo que se debería presionar más para obtener datos más sistemáticos y de mejor calidad. Debería acelerarse de manera seria el programa de estadística;
  2. Sugeriría que se incluya de manera más explicita en las prioridades, la importancia de influir y participar en el proceso de los ODS y post-2015 para garantizar un enfoque y objetivos de género más sólidos en la futura agenda del desarrollo. El informe del Grupo de Alto Nivel es alentador.
  3. Asociarse con feministas, organizaciones de mujeres y de la sociedad civil, con institutos de investigación y con grupos de reflexión puede resultar muy importante para promover, apoyar e incorporar innovaciones, colmar las lagunas de conocimiento y crear el espacio para afrontar nuevos retos.
  4. Reconocer explícitamente de que deben hacerse importantes esfuerzos para reconocer la diversidad dentro de la agenda de las mujeres. Desde una perspectiva de derechos, debemos asegurarnos de que los ingresos, la orientación sexual, la etnia, la raza, la edad, la discapacidad, o  la geografía, no determinen la realización de los derechos humanos. A modo de ejemplo, el año que viene vamos a tener la oportunidad de contribuir a la primera Conferencia de los Pueblos Indígenas, la cual constituye una buena oportunidad para apoyar a las organizaciones de mujeres indígenas y reconocer el poder de la diversidad para construir el mensaje que queremos.
  5. Por último, pero no menos importante: es necesaria una gran movilización de recursos. Al final, tanto ONU Mujeres, como los mecanismos en favor de las mujeres y los movimientos feministas y de mujeres necesitan más recursos. Esto constituye un imperativo ético y de justicia. Voy a hacer un fuerte llamado a todas nosotras, asi como a nuestras/os socias/os para apoyar este esfuerzo, en busca de vías innovadoras y creativas, así como en la materialización de los compromisos asumidos. Si logramos unirnos, podemos alcanzarlo.

También soy consciente de que la movilización de los recursos requiere de dos condiciones adicionales: i) un fuerte marco de resultados para permitir una gestión basada en los resultados y un mecanismo de presentación de informes basados ​​en los resultados, ii) la necesidad de coherencia y coordinación entre los aspectos normativos y operacionales de la labor de ONU Mujeres. ONU Mujeres necesita un espacio y una identidad personal, pero también debe trabajar de manera coherente e integrada con el resto del sistema de las Naciones Unidas, adoptando un fuerte papel de facilitador, de potenciador y de defensoría junto con cada organización (sea civil, local, internacional o multilateral) que trabaje sobre los derechos y el empoderamiento de las mujeres. ONU Mujeres no tiene la capacidad de estar en todas partes, de hacer todo, y de ofrecer resultados demasiado abarcadores o de trabajar en silos. ONU Mujeres también necesita ser un agente legítimo, un facilitador, un catalizador y un negociador de acuerdo con el mandato otorgado por la Asamblea General para dirigir y coordinar este esfuerzo dentro de los equipos de las Naciones Unidas.

En el plano normativo, la defensa de la integridad y unidad de la agenda de los derechos y de la CEDAW resulta ser la clave. Ahora tenemos que pasar de la visión a la acción. Contamos con un sólido marco normativo, con instrumentos jurídicamente vinculantes como la CEDAW y las convenciones y protocolos regionales. El marco internacional del derecho y de la política son una herramienta clave para que las mujeres activistas, los gobiernos, los parlamentos y la ONU impulsen el cambio. En ello, la asociación con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) y con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) (para la agenda de los derechos sexuales y reproductivos) es clave, pero también necesitamos una reflexión innovadora para fortalecer la rendición de cuentas y la aplicación; siendo importante aprender de la comunidad y del sistema de los derechos humanos.

En relación con la agenda post-2015, el tema de la 58 ª sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer ha sido definido como los “Desafíos y logros en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las mujeres y las niñas”. Se trata de un continuum importante en la agenda post-2015 de desarrollo, así como para los 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing en 2015. Tenemos que aprovechar estas conexiones para posicionar la agenda de ONU Mujeres y los compromisos hechos en el último CSW. Aunque tengamos claro lo que queremos ver en el marco, el camino a seguir no será fácil y tenemos que estar unidas/os. El mayor reto es comprometerse con una forma de avanzar que contenga un nuevo espíritu de solidaridad, cooperación y responsabilidad mutua.

Permítanme añadir ahora las características y capacidades que creo que la organización debería tener para llevar adelante esta amplia agenda:

Me gustaría ver a ONU Mujeres capaz de colocar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como un tema central en la agenda de las y los líderes política-o-s del mundo.

Quiero que ONU Mujeres sea una organización con liderazgo intelectual que sea capaz de negociar, apoyar, reunir y facilitar a través de todo el espectro, la presentación de pruebas y de conocimientos necesarios para dirigir e informar a la discusión mundial, incluyendo la exploración de nuevos retos y enfoques innovadores, y al mismo tiempo orientar las mejores opciones de política e intervenciones para mejorar la vida de las mujeres en el día a día y lograr un cambio transformacional.

Una organización que sea capaz de llevar a la universalidad su programa normativo, y que logre mantener la integralidad y la integridad de la agenda de los derechos de las mujeres, creando las capacidades y los mecanismos necesarios para la aplicación y rendición de cuentas.

Una organización que no sólo quiera fortalecerse a si misma, sino a todas las organizaciones y socia-o-s que sean capaces de llevar la agenda a nivel nacional, regional y mundial.

Una organización que sea capaz de llevar a todo el sistema de las Naciones Unidas a esforzarse más y mejor en la integración de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Una organización que sea capaz de ser fuente de inspiración y que constantemente re-energice a las actrices y actores así como a sus socias y socios para llevar adelante la agenda de la igualdad, los derechos y el empoderamiento para todas las mujeres de todo el mundo, durante todo el tiempo que sea necesario

Como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, ¿cómo trabajaría con los diversos movimientos y organizaciones por los derechos de las mujeres?

Basándome en mis respuestas anteriores, pienso que las organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres han sido el soporte básico de ONU Mujeres, son su base política, pero también constituyen una fuente de conocimiento, de inspiración, de buenas prácticas,  de capacidad de ejecución y una conexión con las organizaciones de base. A nivel nacional, son estas  organizaciones y movimientos los que garantizan la sostenibilidad de los esfuerzos y la defensa de las conquistas. La creación de grupos consultivos de ONU Mujeres – los grupos mundiales y los otros 13 – es una muy buena iniciativa, pero es necesario repensar en cómo hacer para que funcionen en favor de la agenda compartida y para que constituyan un espacio substancial para la reflexión, la orientación y el compromiso constante con las voces de las mujeres en el terreno.

Tenemos que escuchar las voces de las mujeres. No hay nada más real y profundo que escuchar a las mujeres, cuyas historias nos inspiran a todas y todos para defender la justicia y los derechos humanos. En particular, se necesita un compromiso firme con las organizaciones y redes de derechos de las mujeres en la formulación y aplicación de políticas.

ONU Mujeres reconoce que las organizaciones de la sociedad civil, en particular las organizaciones de mujeres, juegan un papel vital en la promoción de los derechos de la mujer, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Incluso tenemos un mandato explícito de la Asamblea General. Creo en el principio rector “nada sobre nosotras sin nosotras”.

Sin los movimientos de las mujeres, ONU Mujeres es como un árbol sin raíces.
También es importante que ONU Mujeres, junto con el movimiento de mujeres se sienten y hablen sobre cómo hacer para que la igualdad de género se vuelva una prioridad social, no sólo una prioridad para las organizaciones de mujeres; cómo incorporar y asociarse más eficazmente con otras organizaciones que puedan tener agendas importantes para las mujeres, pero que no se apropian o incorporan suficientemente la perspectiva de género. ¿Cuáles son las buenas historias que contar aquí y cómo podemos aprender junta-o-s? No podemos renunciar a la aspiración de que la igualdad de género sea una agenda central para hombres y mujeres.
Permítanme terminar diciendo que mucho de lo que he dicho anteriormente ya está sucediendo, así que estoy segura de que si unimos nuestros esfuerzos, podrá lograrse mucho más.

NOTA COMPLETA  + FUENTE:

http://www.awid.org/esl/Las-Noticias-y-Analisis/Analisis-especial-Directora-Ejecutiva-de-ONU-Mujeres/Liderando-ONU-Mujeres-Perspectivas-de-las-candidatas-al-cargo-de-Directora-Ejecutiva/Candidata-al-Cargo-ONU-Mujeres-Rebeca-Grynspan#1