El asesor tutelar de la cámara porteña Gustavo Moreno dispara, en diálogo con El Grito del Sur, contra la «demagogia punitivista a lo Bolsonaro» que emprendió el Gobierno con la intención de bajar la edad de imputabilidad a los 15 años. «No soluciona la inseguridad: en la Ciudad, hay sólo un pibe por año que incurre en delitos graves», sostuvo.

Cuando en abril del año pasado la ex funcionaria macrista Yael Bendel, titular del Ministerio Público Tutelar, decidió recortarle sus funciones, el asesor tutelar Gustavo Moreno recibió el apoyo de sindicatos como UTE, organismos de Derechos Humanos como el CELS, de organizaciones sociales como la CTEP y de comedores y asociaciones vecinales de las villas porteñas. Todo un acumulado que construyó con sus fallos desde los tiempos de la gestión de Aníbal Ibarra hasta hoy, que molestaron a todos los jefes de Gobierno, entre ellos a Mauricio Macri. Como parte de la Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y Profesionales
de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia (AJUNAF), participó con su firma de un duro documento que rechaza de plano la intención del Gobierno de tratar en sesiones extraordinarias un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad. “No mejora la seguridad y suena a demagogia punitiva para ciertos sectores sociales que creen que Bolsonaro es la solución, enmarcada en un año electoral”, dijo en diálogo con El Grito del Sur.

-¿Por qué cree que la baja de edad de imputabilidad es una mala iniciativa?

-Por ahora, la única iniciativa que conocemos, más allá del borrador del proyecto que se filtró, es la mediática en boca de la ministra Bullrich. Todavía no hay ningún proyecto oficial, lo cual no es nada nuevo en estas administraciones, me recuerda a la reforma educativa en la Ciudad, que los estudiantes no conocían más que por trascendidos. Pero por lo que sabemos hasta ahora, nos preocupa que se quiera bajar la edad de imputabilidad cuando hay una recomendación de Naciones Unidas en sentido opuesto. No tiene para nosotros ningún sentido: de acuerdo a la última estadística que tenemos, del total de homicidios por año en la ciudad participa un solo menor de 16 años. Así que se estaría sancionando una ley para un solo delito por año, para una sola persona. Por lo que pretender mejorar la seguridad de esta forma me suena a mentira, me suena a demagogia punitiva para ciertos sectores sociales que creen que Bolsonaro es la solución, enmarcada en un año electoral.

-¿Qué debe hacer entonces el Estado con los menores que cometen delitos graves?

-El encierro y la pena no soluciona nada. Si un chico de 16 años, que hoy es punible, comete un delito grave, debe tener una sanción socioeducativa, el Estado se deberá preocupar y será necesario tomar medidas especiales sobre él. Lo dice Naciones Unidas, no yo. Lo penal no tiene nada que hacer en esos casos. Por eso bajar la edad imputabilidad es todo lo contrario a apostar a que los pibes mejoren. Con un adulto, pongamos de 50 años, ya es distinto, no sé cuánto tiempo tengo para recuperarlo. Pero un pibe es una apuesta al futuro del Estado, ese debe ser el enfoque y no el punitivista.

-¿Qué lleva a los pibes a esas situaciones?

-Hay una cuestión social y otra de subjetividad. Tiene que ver con la historia personal de cada uno. Hay muchos pibes que viven con gente adulta que comete delitos. Y además, son pobres. Es un combo importante, difícil de manejar para cualquiera. Ojo, no quiere decir que porque seas un pibe pobre vayas a ser delincuente, pero sí pasa que el 80 por ciento de los pibes detenidos hoy son varones y pobres. Ahí falla la contención del Estado, falla la escuela, la salud pública, la Justicia también falla. Hay que hacer muchas más escuelas y el Estado no las hace: por eso peleamos por las vacantes para los pibes de la Villa 21-24, tenemos 1800 casos de pibes solo en ese barrio que se quedaron afuera. Eso genera mayor violencia.

¿Existen experiencias positivas en soluciones no penales satisfactorias para la víctima que reclama seguridad y para el pibe?

-Hay experiencias de justicia restaurativa en algunas provincias que han funcionado muy bien, por ejemplo en casos de hurto, delitos no graves, delitos a la propiedad, que son la absoluta mayoría de los delitos que cometen los pibes, que están relacionados con la desigualdad. El chico pide perdón, se busca acercar a la víctima con el autor, y se establece un diálogo en el que se le pregunta “¿por qué le robaste el celular y lo tiraste al suelo?” y el otro dice “bueno, si me devuelve el celular o hace alguna tarea comunitaria que no vaya preso”. Insisto en que hay que darle la posibilidad al pibe de que se arrepienta y tenga que hacer alguna tarea distinta para resarcir a la comunidad, más que al individuo. Hay que buscar medidas alternativas.-

Lea la nota completa aquí:

http://elgritodelsur.com.ar/2019/01/gustavo-moreno-asesor-tutelar-baja-edad-imputabilidad.html