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INFOBAE: “Hija de p…, cucaracha, me las vas a pagar”: la amenaza telefónica por la que un hombre irá a la cárcel

La Justicia no pudo probar que fue la ex pareja de la mujer quien la amenazó por teléfono. Sin embargo, se guiaron por el contexto: hacía 3 años que la mujer sufría violencia doméstica. Se trata de un fallo con “perspectiva de género”

 

El 27 de mayo de 2015 sonó el teléfono en su trabajo. La mujer atendió y escuchó. Fue su compañera quien vio la reacción que tuvo cuando cortó: empezó a llorar y a temblar. Una voz, del otro lado, le había dicho: “Hija de puta, cucaracha de mierda, me las vas a pagar. Voy a terminar lo que ustedes empezaron. La van a pagar vos y tu hermano”. La Justicia no pudo probar que su ex pareja fue el autor de la amenaza pero igual lo condenó: ahora deberá pasar seis meses en prisión.

No hubo forma de probar, técnicamente, que su ex (y padre de su hijo de 4 años) fuera el autor de la amenaza telefónica: los informes técnicos sobre las llamadas de ese día mostraron que ninguna había salido de una línea a nombre de él.Sin embargo, los jueces entendieron que no se trataba de un hecho aislado y que, por eso, debían analizar el caso con “perspectiva de género”.

Según consta en el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas publicado en eldial.comla mujer había empezado a sufrir episodios de violencia en 2012: tres años antes de la amenaza. Había sido agredida “físicamente en distintas oportunidades, recibió patadas, golpes de puño, incluso golpes en la panza mientras estuvo embarazada, así como también, una vez que nació el bebé, llegó a ser golpeada mientras amamantaba. M., antes de pegarle, le ponía una frazada encima para no dejarle marcas o lastimaduras visibles”.

Además, “era posesivo, la celaba, controlaba y solía pasar por su lugar de trabajo y dar vueltas cerca de los lugares por donde estaba ella”. En una oportunidad, le envió fotos del bebé de ambos “jugando con un destornillador cerca de un enchufe; incluso solía darle al niño para jugar los estuches de sus armas”. Fue por esos episodios de violencia que la Justicia dispuso, en 2012, una medida de restricción de acercamiento por 90 días, que fue renovada una y otra vez.Además, a la mujer le dieron un botón de pánico que tuvo que accionar en varias oportunidades.

Como su ex violaba la orden de acercamiento, la Justicia dispuso su arresto domiciliario y ordenó que se le colocara una pulsera electrónica para controlar sus movimientos.La mujer, igual, dejó de salir sola a la calle y empezó a tener pánico de que le hiciera algo a su familia, especialmente a su hermano, que era menor de edad.

La Oficina de Violencia Doméstica evaluó el caso como de “alto riesgo”. Por eso, cuando ella formó una nueva pareja y quedó embarazada de su segundo hijo, decidió mudarse a otra ciudad (por seguridad, no se dan detalles). “En el embarazo anterior él me pegaba, siendo su hijo. Así que me fui porque nadie me daba garantías de que no me iba a pasar nada a mí, ni a mi embarazo, ni a mi hijo”, declaró ella.

En diciembre del año pasado y en ese contexto, la Justicia lo condenó. Él apeló. Y ahora la Cámara de Apelaciones resolvió mantener la condena: seis meses de prisión de cumplimiento efectivo por el delito de amenazas simples.

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