Magistradas y letradas del mundo impulsan la visibilización de la problemática. Tratan de que quienes abusan de poder para obtener un beneficio o ventaja sexual sean penados. El tema fue ebatido en la XIV Conferencia Bienal de juezas del mundo que concluyó ayer en Buenos Aires

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

Ya sea por vergüenza o por temor, la mayoría de las mujeres no denuncia el abuso de poder ejercido sobre ellas para obtener un beneficio o ventaja sexual. La búsqueda para que la denominada “sextorsión” se convierta en una figura legal, y que quienes la cometen sean penados, fue también materia de la XIV Conferencia Bienal de juezas del mundo que concluyó ayer en Buenos Aires.
Esta forma de corrupción se puede ver en un juez con su dependiente o justiciable, en un profesor con la alumna, en un jefe con su secretaria. La realidad está en todo el mundo y eso quedó claro en la cumbre de casi mil juezas de todos los continentes.
En ese marco, Comercio y Justicia dialogó con Nancy Hendry, abogada por la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y asesora de la Asociación Internacional de Mujeres Jueces, quien disertó sobre la “Red Global de Integridad Judicial. Sextortion”. Se trata de una iniciativa impulsada por la Organización Nacional de Naciones Unidas (ONU) que busca apoyar a los poderes judiciales en la prevención de la corrupción y el fortalecimiento de la transparencia.

– ¿Qué distingue el acoso sexual de la sextorsión?
-Esto varía de país a país, dependiendo de la legislación y definición de acoso sexual.
Por ejemplo, en Estados Unidos el acoso sexual se divide en dos. Uno es el ambiente de trabajo hostil, donde los colegas que no tienen poder o autoridad sobre una hacen comentarios inadecuados y le complican la vida y hacen que como mujer sea desagradable trabajar en ese lugar.
Eso involucra conductas repetidas, toqueteo, chistes inadecuados, comentarios sobre el aspecto. Yo no diría que ésta es una forma de corrupción, porque nadie tiene poder ni abusa de él para sacar una ventaja personal, que es como se define la corrupción en general.
Sin embargo, también tenemos lo que se llama “quid pro quo” en el caso del acoso sexual; eso ocurre cuando alguien con poder en el lugar de trabajo, con poder de contratarte, de ascenderte, de permitirte horas extras u otras cosas que quieras hacer, en vez de tomar decisión con base en los méritos y de acuerdo con las políticas de la empresa, dice “esto es para vos a cambio de una ventaja sexual”.
Eso está más cercano a la corrupción, a la sextorsión. Porque cuando hablamos de corrupción hablamos de alguien con poder para dar u omitir dar algo, que deberían regirse de acuerdo con una legislación o a normas, y con las expectativas de la comunidad que van con el poder que la persona tiene.

– Están proponiendo que se genere legislación sobre sextorsión. ¿Cómo sería esta legislación?
– La legislación específicamente hablaría de favores sexuales. Cuando la legislación no menciona el favor sexual concretamente, lo deja abierto a la interpretación y cuando las cosas quedan abiertas a la interpretación se corre el riesgo de que las decisiones pueden ser buenas y malas. Estamos tratando de concientizar, hemos estado investigando y venimos trabajando con otros profesionales sobre los marcos legales en una cantidad de países para entender mejor cuáles son esas brechas en materia legal y qué se necesitaría para poder llenarlas.

Qué pasa en Argentina
Según intercambiaron juezas locales, el concepto de sextorsión es como era en sus inicios el de violencia de género, es decir, una problemática que es necesario visibilizar, con víctimas cada vez más jóvenes.
La Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA) viene realizando capacitaciones a las magistradas y funcionarias judiciales en el tema. Actualmente, los jueces a los que les llega algún caso de este tipo no saben cómo encuadrarlo. Uno de los objetivos es incluir la sextorsión como nueva figura de corrupción en el Código Penal.

 

Fuente: https://comercioyjusticia.info/blog/profesionales/sextorsion-buscan-que-la-forma-sexual-de-corrupcion-tenga-una-figura-legal/